Si la ITV califica tu coche como desfavorable, solo puedes circular entre la estación y el taller. Si el resultado es negativo, el vehículo no puede circular y debe trasladarse por medios ajenos. En ambos casos, la regla general es disponer de dos meses para reparar los defectos y volver a pasar la inspección.

¿Qué significa cada resultado de la ITV?

El Real Decreto 920/2017, por el que se regula la inspección técnica de vehículos, clasifica cada defecto en tres niveles: leve, grave y muy grave. Un defecto grave es el que disminuye las condiciones de seguridad del vehículo o pone en riesgo a otros usuarios de las vías públicas. Un defecto muy grave es el que constituye un riesgo directo e inmediato para la seguridad vial.

El resultado final depende del defecto más serio que se detecte. Si hay algún defecto grave, el resultado es desfavorable. Si hay algún defecto muy grave, el resultado es negativo (artículo 9). Los dos resultados obligan a reparar y a volver a inspeccionar; lo que cambia es lo que puedes hacer con el coche mientras tanto, y por eso conviene leer el informe con atención antes de arrancarlo.

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¿Qué significa cada resultado de la ITV?

¿Cuándo puedes circular con una ITV desfavorable?

Un vehículo con defectos graves queda inhabilitado para circular por las vías públicas. La única excepción es el traslado al taller para reparar esos defectos y, después, el regreso a una estación ITV para regularizar su situación (artículo 11.2). El recorrido debe ser el directo entre esos dos puntos. Cualquier otro trayecto queda fuera de esa excepción y puede acarrear sanción.

Antes de salir, comprueba que el taller está disponible ese mismo día, lleva el informe de defectos y no hagas paradas innecesarias. Si el defecto afecta a frenos, dirección, neumáticos o sistema de alumbrado, no conduzcas el coche aunque el trayecto parezca corto: pide el traslado por medios ajenos. Un fallo de frenos o de dirección puede empeorar en cualquier momento, y ningún ahorro de tiempo compensa ese riesgo.

¿Qué pasa si la ITV es negativa?

Con un defecto muy grave el coche queda inhabilitado para circular, incluido el trayecto hasta el taller. El traslado desde la estación hasta su destino debe hacerse por medios ajenos al propio vehículo, es decir, con grúa o con un servicio de transporte de vehículos (artículo 11.3).

En la práctica, no intentes mover el coche ni siquiera unos metros para sacarlo de la zona de la estación. Pide al personal de la estación que te explique cada defecto con su calificación, y que lo anote en el informe. Si tu seguro o tu contrato de asistencia en carretera incluye remolque, llámalos antes de contratar un servicio por tu cuenta, y da al operario la dirección del taller para evitar desplazamientos adicionales.

¿Cómo actuar después de la inspección?

El orden de actuación es sencillo y evita perder el plazo por falta de organización. Primero, guarda el informe de la estación con cada defecto anotado y su calificación. Segundo, lleva el coche a un taller de tu confianza y pide un presupuesto por escrito para cada defecto del informe. No aceptes trabajos que no figuren en el informe sin que el taller te explique por qué son necesarios.

Tercero, conserva la factura o el justificante de cada reparación. Son la prueba de que has corregido los defectos y te servirán si la estación pide documentación antes de la nueva inspección. Cuarto, vuelve a una estación ITV dentro del plazo, con el informe original y las reparaciones documentadas. Si el coche no está listo a tiempo, consulta con la estación antes de que venza el plazo, porque la situación cambia si te presentas fuera de tiempo.

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¿Cómo actuar después de la inspección?

¿Por qué respetar el plazo de dos meses?

Para los defectos graves, el vehículo debe volver a una estación ITV en un plazo no superior a dos meses desde la primera inspección desfavorable. Para los defectos muy graves, el plazo es el mismo, pero se cuenta desde la primera inspección negativa (artículo 11.2 y 11.3).

Si te presentas fuera de ese plazo, la estación debe realizar una inspección técnica completa, sin perjuicio de las sanciones que puedan imponerse (artículo 11.4). Esto significa que no solo se revisan los defectos anotados: se repasa todo el vehículo, con el coste de una inspección completa. La tarifa la fija cada comunidad autónoma (artículo 19.1), así que conviene consultarla en tu comunidad antes de programar la cita. Llevar el coche con tiempo de margen para reparaciones complejas, como piezas que hay que encargar, es la mejor forma de no llegar al límite.

¿Cómo reducir el riesgo de volver a suspender?

La mejor forma de no repetir la inspección es revisar el coche antes de la cita. Comprueba el funcionamiento de todas las luces, incluidos los intermitentes, la luz de freno y el alumbrado de la matrícula. Revisa el estado de los neumáticos, incluido el desgaste de la banda de rodadura y su estado general, y el funcionamiento de los limpiaparabrisas. Verifica también que no haya fugas visibles de líquidos bajo el vehículo y que el sistema de frenos responda con normalidad.

Para los intervalos de sustitución de piezas como neumáticos, pastillas o líquidos, consulta el manual del fabricante de tu coche. Ese documento es la referencia técnica adecuada para planificar el mantenimiento, y te ayudará a distinguir entre un desgaste normal y un defecto que la estación pueda calificar como grave. Si tienes dudas sobre el estado de un elemento concreto, pregunta a un taller antes de la cita: revisarlo con antelación es más barato y menos arriesgado que descubrirlo en la estación.

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