Lo recomendable es revisar la presión de los neumáticos al menos una vez al mes y siempre antes de emprender un viaje largo. La DGT lo indica en su revista oficial y precisa que la comprobación debe hacerse con los neumáticos en frío y con el coche completamente parado, comparando el valor medido con el que fija el fabricante de tu vehículo. Ese valor no es la presión máxima grabada en el flanco de la cubierta, sino la que figura en la etiqueta de la puerta del conductor, en la tapa del depósito de combustible o en el manual del propietario.

¿Cuándo hay que revisar la presión de los neumáticos?

La periodicidad que recomienda la DGT es mensual, y debe repetirse antes de cualquier desplazamiento largo. En su artículo de julio de 2017, el organismo indica que los expertos aconsejan revisarla una vez al mes y siempre antes de viajar, y añade que conviene hacerlo también cuando el maletero va especialmente cargado. Es una recomendación de mantenimiento preventivo, no un trámite con fecha fija, así que lo práctico es elegir un día concreto cada mes para la revisión.

Hay situaciones en las que conviene adelantar la comprobación: tras cambiar de estación, después de reparar un pinchazo, tras montar neumáticos nuevos o cuando el coche ha estado mucho tiempo aparcado. Una rueda que pierde aire despacio no se nota a simple vista, y la revisión periódica es la única forma fiable de detectarlo a tiempo.

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¿Cuándo hay que revisar la presión de los neumáticos?

¿Por qué importa tanto la presión de los neumáticos?

La presión determina cuánta goma está en contacto con el asfalto, y de ahí depende buena parte de lo que el neumático hace por ti. Según la DGT, cuando la presión es superior a la recomendada disminuye el agarre, porque se reduce la superficie que toca la calzada. Una presión inadecuada, en cualquiera de los dos sentidos, altera la estabilidad, la distancia de frenado y la propia frenada.

Con presión baja, además, el neumático se desgasta de forma más rápida e irregular y el consumo de combustible aumenta. La DGT cifra en un 6 % el incremento de consumo por cada bar de presión que falte respecto a la recomendada. Es un ahorro modesto por litro, pero se suma a un riesgo que no se ve: un neumático deformado por falta de aire calienta más la cubierta y trabaja peor en una frenada de emergencia.

¿Dónde está la presión correcta de mi coche?

La presión correcta es la que fija el fabricante para tu modelo y, en la práctica, se encuentra en tres lugares habituales: la etiqueta adhesiva del marco de la puerta del conductor, el interior de la tapa del depósito de combustible y el manual del propietario. La DGT indica que la información también puede aparecer en las puertas delanteras o en la guantera, así que si no la localizas, revisa la documentación del coche.

Conviene leer bien la etiqueta. Puede indicar valores distintos para el eje delantero y el trasero, o para diferentes niveles de carga, y la unidad puede ser bar o psi. Aplica siempre el valor que corresponda a tu situación y a la medida exacta de los neumáticos montados. Si el dato no está claro, consulta el manual o pregunta en un taller oficial antes de ajustar; no tomes como referencia una cifra leída en un foro o en un vídeo.

¿Cómo medir bien la presión?

Mide con los neumáticos en frío, es decir, con el coche parado y sin haber circulado. Tras unos kilómetros, el aire se calienta por el rozamiento con el asfalto y la lectura ya no refleja la presión de referencia del fabricante. Si mides en caliente, la cifra saldrá más alta de lo real y puedes acabar dejando el neumático por debajo de lo recomendado al enfriarse. Si ya has recorrido un trayecto, espera a que se enfríen o revisa a la mañana siguiente.

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Utiliza un manómetro propio y fiable. Los equipos de las estaciones de servicio pueden ser imprecisos y su lectura depende del estado del aparato. Quita el tapón de la válvula, aplica el manómetro de forma firme y perpendicular, compara la lectura con el valor del fabricante y, si hace falta, añade aire o libera un poco. Vuelve a comprobar la cifra y coloca el tapón. Hazlo en los cuatro neumáticos, sin olvidar la rueda de repuesto.

¿Cómo organizar la revisión mensual sin complicarte?

Lo más eficaz es convertir la comprobación en una rutina corta, de unos minutos, siempre en el mismo sitio y en el mismo momento. Un buen método es aprovechar la revisión para mirar al mismo tiempo el estado general de cada rueda: presencia de clavos o cortes, bultos en el flanco, y el dibujo, que comentamos más abajo. Si cambias la presión de un eje, anota la cifra que has dejado y la fecha; así detectarás en el siguiente control si una rueda pierde aire de forma constante.

Ten en cuenta que la presión baja de forma natural con el paso de las semanas, y que una pérdida repetida en la misma rueda no se resuelve solo con hincharla. En ese caso conviene que un taller revise la válvula o la cubierta, porque la causa no se corrige con una simple recarga.

¿Cómo organizar la revisión mensual sin complicarte?

¿Qué cambia si llevo carga o hago un viaje largo?

Cuando el coche va cargado, el fabricante puede indicar una presión distinta de la habitual. La DGT recomienda mantener la presión que fija el fabricante teniendo en cuenta la carga que vas a llevar, de modo que la cifra que usas para la ciudad no siempre es la adecuada para un viaje con maletero lleno y varios ocupantes.

Antes de salir, consulta en la etiqueta o en el manual si existe un valor específico para esa situación y ajusta los neumáticos en frío antes de arrancar. No te fíes de la cifra que tenías la última vez si ya has cambiado la carga, porque el valor que corresponde cambia con ella. Si en mitad del viaje te detienes y el neumático te parece bajo, no lo hinches en caliente para compensar: al enfriarse quedaría por debajo de lo recomendado. Revísalo en frío al llegar.

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¿Y la rueda de repuesto también?

La rueda de repuesto forma parte de la revisión. La DGT indica que su presión debe ser igual a la más alta de las recomendadas para el vehículo, así que conviene comprobarla con el mismo procedimiento que el resto. Si tu coche lleva una rueda de uso temporal, su presión y sus condiciones de uso figuran en el manual del propietario y no siempre coinciden con las de los neumáticos normales, por lo que no debes tratarla como una rueda más.

¿Qué hacer si se enciende el testigo de presión?

El testigo indica que el sistema detecta una o varias ruedas con una presión distinta de la prevista. No es motivo para entrar en pánico, pero tampoco para ignorarlo. Reduce la velocidad, evita frenadas y giros bruscos y busca un lugar seguro para parar si el coche tira hacia un lado, si oyes un silbido o si un neumático se ve visiblemente desinflado. No sigas circulando con un neumático plano: la cubierta puede dañarse y perderás control del vehículo.

Una vez detenido, comprueba la presión de los cuatro neumáticos con el manómetro, en frío, y ajústala al valor del fabricante. Revisa también que no haya un objeto clavado ni daños en el flanco. Si tras ajustar la presión el testigo se apaga, el aviso estaba motivado por la presión; si sigue encendido o parpadea, consulta el manual, porque el significado de un parpadeo varía según el fabricante. Algunos vehículos necesitan reiniciar o recalibrar el sistema tras un ajuste o un cambio de ruedas, y el procedimiento depende del modelo. Si el testigo persiste, lleva el coche a un taller.

¿Y el dibujo también forma parte de la revisión?

Sí. La presión y el dibujo se revisan juntos porque ambos afectan a la adherencia. El mínimo legal para turismos es de 1,6 mm en las ranuras principales durante todo su uso en vías públicas, según el Anexo VII del Reglamento General de Vehículos (Real Decreto 2822/1998), y la DGT lo confirma en sus publicaciones. Aunque ese es el límite legal, el propio organismo recomienda no circular por debajo de 2 mm en las ranuras principales, una cifra que conviene tener en cuenta antes de un viaje largo o de la temporada de lluvia.

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Mientras revisas la presión, mira también los indicadores de desgaste que incorpora la banda de rodadura. Si un neumático muestra desgaste irregular, cortes en el flanco o deformaciones, la presión correcta no basta: el neumático debe ser valorado en un taller antes de seguir utilizándolo.

Preguntas frecuentes

¿Hay que revisar la presión también en los neumáticos de invierno o de verano?

Sí, cualquier juego que tengas montado debe revisarse con el mismo procedimiento. Usa el valor que indique el fabricante para la medida y el tipo de neumático que llevas puesto, y confírmalo en el manual si el juego no es el original.

¿La presión cambia con la temperatura exterior?

Sí, la presión del aire varía con la temperatura, por eso conviene revisarla también al cambiar de estación. Un descenso brusco del termómetro puede dejar un neumático por debajo de lo recomendado sin que haya ningún pinchazo.

¿El sistema de control de presión sustituye la revisión manual?

No. El testigo solo avisa cuando el sistema detecta una desviación, y el alcance de esa detección depende de cada fabricante. La revisión mensual con manómetro sigue siendo la forma más fiable de controlar la presión.

¿Puedo revisar la presión en psi si mi manómetro trabaja en esa unidad?

Sí, siempre que compares la lectura con el valor de la etiqueta en la misma unidad. Si la etiqueta o el manual solo indican bar, pide al taller o consulta el manual la equivalencia antes de ajustar.

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